El sacamantecas de Vitoria

Son pocos los sacamantecas conocidos en España, sin embargo, dejaron una enorme huella, una huella que es imposible de borrar.

El turno de hoy es para Juan díaz de Garayo: el sacamantecas de Vitoria.

                        

Muchos estudiosos aseguran que una década antes de los famosos crímenes de Jack el destripador vivió y murió el verdadero primer psicoquiller de la historia.

 Una noche, Juan Díaz de Garayo, vio como entraba alguien en su habitación.

 Una figura delgada, cabeza calva, pecho estrecho y brazos demasiado largos.

En su habitación, muy cerca del dolmen de Eguilaz (Álava), se oía un extraño sonido… El diablo que había ido a visitarle estaba cantando.

 

El lamento comenzó a retumbar en las paredes de su cerebro.

Aquel diablo le pedía salir, en busca de víctimas. Salió al campo con los brazos en cruz. Juan Díaz de Garayo no se llamaba todavía… el sacamantecas.
Una anciana pasó por las cercanías de aquellas ruinas, de aquel dolmen todavía en pie.

Era el 1 de marzo de 1870 y alguien vio a aquella figura con los brazos en cruz. Creyó que era un espantapájaros. Cuentan que con aquellas manos gigantes estranguló a la pobre anciana. Y luego, dominado por aquel demonio que sólo él veía (oscuro, negro, sin ojos), sacó su navaja y la destripó.

 

La imagen del demonio desapareció y fue consciente de lo que había hecho. Lo único que hizo, tras ver el cadáver de la vieja con los ojos abiertos y una mueca horrible en la cara, fue esconderse en aquel dolmen. Creía que nunca más volvería a ocurrir.

Un año después, el demonio volvía a entrar por una ventana, arrastrándose como si fuera una alimaña del bosque.

 Otra mujer estrangulada y destripada cerca del dolmen.

La policía buscaba a alguien que creían muy inteligente, feroz y que no dejaba huellas.

La tercera víctima fue una niña de 13 años. Las mujeres de toda la región alavesa se encerraban en sus casas.

No se atrevían a salir. Empezaban a hablar de un monstruo que sacaba las mantecas de sus víctimas.

Algunas mujeres escaparon de sus garras, pero el terror era tan grande que nunca pudieron identificarlo. Veían a alguien deforme, rojo de ira y con el rostro irreconocible.

A la quinta víctima le quitó la aguja de coser que llevaba como pasador de pelo y se la clavó cincuenta veces en el pecho. Y siempre, después de cada crimen, iba a esconderse en el dolmen.

 

El periódico “El pensamiento alavés” abría su portada así: “Se busca a un sacamantecas”.
Cuando el demonio dejaba en paz a Juan, éste seguía con su pobre vida.

 Enviudó tres veces, podéis imaginar el destino de aquellas pobres mujeres.
En el invierno de 1879, mientras Juan Díaz de Garayo trabajaba en el campo, una niña de cuatro años que pasaba por allí con su padre lo vio.

La niña lloraba muerta de miedo mientras señalaba a Juan y decía a su padre: “Papá, ese hombre es malo. Ese tiene que ser el sacamantecas”. La prensa contaba después, que Juan se derrumbó, le habían descubierto después de tantos crímenes.
Juan Díaz de Garayo fue apresado y encerrado en la prisión de Vitoria.

La Guardia Civil contaba que Juan había confesado no saber lo que había hecho, casi no podía articular palabra.

En el informe forense se destacaba: “Su cráneo, su frente parece la de un neandertal. Mandíbulas prominentes.

Es un macho brutal, un monstruo. Su rostro está lleno de asimetrías.

Un enigma de la moderna antropología. Y en los crímenes algo extraño le ha obligado actuar. Él dice que ha sido el demonio”.

 

Un mes después, el más famoso verdugo de la época, Gregorio Mayoral, llegado de Burgos; lo sentaba en el garrote vil.

Y el verdugo no pudo evitar el miedo. Aquel hombre era diferente.

Algunos juran, que aquella noche en la prisión, se oyó un extraño grito.

El sacamantecas fue enterrado en una tumba sin nombre ni cruz.

 Varios vecinos de Eguilaz, vieron a un extraño espantapájaros cerca del dolmen y otros dicen haber visto a un extraño ser esconderse en las viejas ruinas.

Aquello ya era el inicio de la leyenda de “los crímenes del monstruo sacamantecas”.

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~ por Kristian en 2 octubre.

3 comentarios to “El sacamantecas de Vitoria”

  1. Yo había oido otra versión, la que te comenté en otro post. De todos modos, las dos son igual de escabrosas.
    http://laslucesdeagosto.wordpress.com

  2. Esta bien tratado, pero dentro de la historia bvitoriana se recuerda que fue atraado por un policia vestido de mujer, como se colaba para entrar en la ciudad por un colector que la cruzaba de punta a puntaq en el parque de La Florida…
    Pero en fin, es un honor que se hable de estas tragedias en Alava, y sobre todo que lo recoonzca como el promer psicokiller, cosa que aun no se ha rectificado ante el mito del ingles Jack el destripador, sobre el que correwrn mucjhas teorias y que seria interesantes para el blog. Puedes encontrar un poco en el libro de Milenio 3…
    Saludos desde http://mamarrachi.wordpress.com

  3. Fué Lorenzo Huertas, con plaza de verdugo desde 1885 en la Audiencia Territorial de Valladolid quien dió garrote a Garayo y no Gregorio Mayoral como comentais.
    Saludos.

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