La misteriosa bestia del Genal

En una calurosa noche de agosto del año 2002, el vendedor ambulante Diego Arcanche conducía su vehículo a través de la bella Serranía de Ronda, totalmente ajeno al inesperado suceso que estaba a punto de protagonizar. Aquel domingo regresaba de realizar unas gestiones por diferentes localidades de la zona oeste de Málaga, y circulaba en esos momentos por la villa de Atajate, el pueblo más pequeño de la provincia.

Fue consciente del salto de un enorme animal cuando ya lo tuvo encima del capó. Había aparecido de entre la espesura existente a la izquierda de la carretera y, sin darle tiempo a reaccionar, volvió a saltar, perdiéndose por el lado contrario. Diego frenó bruscamente. El mayor peligro había pasado. Pero sus ojos y los de la bestia se habían encontrado fugazmente, y lo que recordaba le intranquilizó.

«Era un animal extraño, como un gato enorme, de color pardo, y pesaría alrededor de los cincuenta kilos. Tenía cola y pegaba grandes saltos. Soy un hombre de campo y nunca había visto nada parecido. Desde luego, no es un animal de la zona», explicó la mañana siguiente a los agentes de la Guardia Civil. «Me he llevado el susto más grande de mi vida», añadió.

 

Aquella experiencia marcó el comienzo de un periodo de desconcierto y terror para los vecinos de pueblos cercanos (Atajate, Benadalid y Jimera de Libar) que, incluso antes de que el asunto saltara a la opinión pública, ya se quejaban de extraños sucesos. El primero en dar la voz de alarma fue el dueño del cortijo «La Juliá», en Benadalid, ya que en sus tierras había encontrado el cuerpo de un potro muerto, con heridas en el cuello. En la vecina Jimera de Libar habían aparecido catorce borregos degollados y uno sin cabeza, además del aviso por parte de ganaderos, que habían notado la ausencia de siete cabras y otros dieciséis borregos. Rápidamente comenzó una investigación por parte del Seprona, la Guardia Civil y Medio Ambiente, y las sorpresas no se hicieron esperar. Las primeras huellas aparecieron en Benadalid y, para su análisis, se contó con la colaboración de Sergio Fernández, veterinario técnico del parque de vida salvaje Selwo.

«Las huellas pertenecen a un animal extraño. Por las dimensiones, podemos sospechar que es un puma», explicó el experto. «Pero los pumas no son animales violentos y solo cazan para alimentarse». Aquí se presentaba la primera contradicción. Si los especialistas afirman que estos animales sólo dan muerte a sus víctimas para comer, ¿por qué esas matanzas masivas de ganado, cuyos cuerpos no fueron devorados en ningún momento?

 

¿Puma? ¿Perro asilvestrado? Ninguna opción coherente daba respuesta al enigma y, aún así, los medios de comunicación malagueños pregonaban a los cuatro vientos que el misterio estaba resuelto. Aquello dejó asombrados a los campesinos de la Serranía de Ronda, hombres y mujeres conocedores de la fauna autóctona, que no coincidían para nada con el resultado de las pesquisas oficiales. Pocos días después de las primeras muertes de ganado, el supuesto puma hizo algo inusual para un animal de su especie: ¡Acechó a los lugareños desde una corta distancia! Los testimonios de personas que se tropezaron con aquel ser se cuentan por docenas. Desde las inmediaciones de los pueblos, muchos observaron la figura de una bestia de gran envergadura, que observaba sin atacar.

Lo que resulta realmente extraño es la diferencia en las descripciones. Mientras unos aseguraban haber visto un «bicho» negro como una pantera, otros juraban haberse tropezado con un animal gris oscuro con rayas amarillas. «Los pumas son animales muy huidizos, que no se acercan a los humanos», manifestaba con extrañeza Sergio Fernández. Tanta contradicción y el propio temor de la gente motivaron una respuesta oficial por parte del Ministerio de Medio Ambiente. Su delegado, Juan Ignacio Trillo, informó de las acciones a seguir, e igualmente se extrañaba del comportamiento de la fiera a la hora de degollar ganado. «Dicen los expertos que los pumas no sólo no atacan a las personas, es que ni siquiera suelen matar animales domésticos».

A partir de ese momento comenzó la búsqueda del misterioso animal.

. Con sorpresa, los investigadores descubrieron que la bestia había regresado al lugar de su primer «crimen». Del cadáver del potro, que la Guardia Civil examinó un par de días antes, aparecía ahora sólo la mitad, con la cabeza arrancada, presentando un corte limpio y sin que ésta apareciera en la zona. Pero del supuesto puma, ni rastro.

Un equipo de más de cincuenta efectivos de la Guardia Civil montó un dispositivo de intercepción en una amplia zona pero no lograron hallar a la bestia y el caso quedó cerrado sin saber nada de él.

No es de extrañar que muchos habitantes de los pueblos de la zona, relacionaran el asunto del «puma del Genal» con los cientos de avistamientos OVNI y los numerosos encuentros con extraños seres que se han dado en la comarca, alguno de ellos acompañados por degollamiento de ganado.

 

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~ por Kristian en 21 julio.

Una respuesta to “La misteriosa bestia del Genal”

  1. es una pagina genial, son buenos inclusivo las imagenes bkn

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