El espectro del hotel San Juan de Dios

Unos nudillos golpearon la puerta. La enfermera que se encontraba dentro salió a ver quien lo había hecho, pero no había nadie.

De pronto, una enfermera anunció que un paciente terminal había muerto tan solo cinco minutos antes. El hombre palideció y le comentó a su compañera lo sucedido. «¡Ah!, ese era Frasquito», respondió la mujer con toda naturalidad. La situación no era nueva. Desde siempre un personaje fantasmal, al que muchos identifican como un criado morisco llamado Frasquito, avisa de la muerte de algunos enfermos minutos antes de que tengan lugar.


El capitán Antón Martín, de los Tercios de Flandes, ubicados en la ciudad, se convirtió

en el protector del religioso y dedico su dinero y esfuerzos a la misión que éste se había propuesto:

convertir el recinto sagrado en un hospital, proyecto al que los Gerónimos no pusieron

impedimento alguno.

Pulgas y otros insectos «habitaban» el hospital, provocando infecciones y enfermedades,

pues los cuerpos de los fallecidos eran enterrados allí mismo. Gracias a los fondos

de procedencia real se adecentó considerablemente el lugar, además de poner en práctica

modernas técnicas higiénicas para la época.

San Juan de Dios se convirtió en el único hospital de la Península en el que la

terapéutica

moderna erade uso común. Por primera vez se separaban las patologías entre fiebres y

fracturas, tratándose a los pacientes en salas separadas. De este modo se evitaba

que alguien que se fracturaba una pierna,

por ejemplo, falleciese por una tuberculosis contagiada por otro paciente.

Al parecer, san Juan de Dios había sido librero en su juventud y aprendió

sistemas curativosen antiguas obras moriscas.

Las instalaciones sanitarias se transformaron en un hospital militar

durante la época de la invasión francesa. Por cierto, en este lugar se ingresaba a los

muertos por fusilamiento a fin

de oficializar su fallecimiento por «causas naturales».

A lo largo de sus cinco siglos de historia, el recinto también ha sido hospital provincial y

clínico universitario.

Por lo tanto, los muros del San Juan de Dios están impregnados por todos los sentimientos

humanos: tristeza, alegría, odio, desesperación…

El capitán Antón Martín, cofundador del hospital, tenía un criado morisco llamado

Frasquito. Cuando

a finales del siglo XV tuvo lugar la expulsión de los árabes, el criado, que consideraba

el hospital como

su casa, se escondió en el aljibe del edificio para no ser descubierto. Debido a la falta de

alimentos y al aire viciado que tuvo que respirar, murió en aquel pequeño habitáculo.

Los trabajadores del hospital creen que su espítitu no ha abandonado del todo el mundo

de los vivos.

Gran parte del personal médico ha tenido algún tipo de experiencia con este curioso

personaje del “más allá”. Dicen que es bajito, de unos cuarenta y cinco años, de

profusa barba y que

siempre va cubierto por una especie de capa o túnica. Eso sí, tiene fama de “fantasma

bueno”, pues aseguran quienes se han topado con él que no pretende asustar a nadie,

sino velar

por el buen funcionamiento del centro sanitario.

Suele mostrarse, a modo de aviso, cuando un hecho luctuoso va a suceder. También

tiene la costumbre

de gastar bromas a sus “desprevenidas” víctimas. En ocasiones activa timbres, abre y

cierra puertas o juega

al escondite con el personal de guardia, tirándoles de la bata. Últimamente suele aparecer

bastante por el patio y el comedor.

Un soldado francés, durante la invasión gala, arrancó los ojos de unos dibujos de ángeles

ubicados en

la escalera principal, y esa misma noche fallecía de un bayonetazo. Se dice que ésta fue la

venganza de Frasquito, protector del hospital.

Hace veinte años la Diputación de Granada proyectó cerrar el centro. Un acaudalado

empresario pensó en comprar los terrenos para transformar el recinto sanitario en

un lujoso hotel. Una tarde en la que el

millonario paseaba por el patio del edificio, salió corriendo y nada más se supo de él.

Algo extraño debió

ver, porque nunca más quiso acercarse al edificio. En esta época una comisión encabezada

por el

delegado de Salud visitó el inmueble. Cuando subían todos en el ascensor, alguien se

refirió a la futura

clausura del centro. De pronto, el ascensor se paró, ante la sorpresa general. ¿Un nuevo

acto de

Frasquito para defender los intereses del Hospital San Juan de Dios?

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~ por Kristian en 7 julio.

Una respuesta to “El espectro del hotel San Juan de Dios”

  1. Supongo que la expulsión a que se refier el texto será la de los moriscos a principios del siglo XVII y no, como se dice, la de los árabes de finales del XV, pues en tal caso, lo de la fundación cristiana del hospital no pegaría ni con cola. (Además, se dice que Frasquito era “morisco”, y este término se usa para los musulmanes que permanecieron después de la conquista cristiana).

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